No recuerdo bien cuando fue, pero si recuerdo muy bien que estaba acostada en mi cama pensando sobre la vida, sobre mi vida. Esto debe haber sido unos 2 años atrás.
Dieron vuelta por mi cabeza muchos recuerdos, etapas, muchas personas, penas, alegrías.
Me sorprendí mucho, al verme aprendiendo de mis errores, de los ajenos, de mis buenas acciones, y de las de los extraños. Creo que en ese entonces crecía. Y cada día lo hago.
Me sorprendí aún más, al darme cuenta que ya no podía decir que era una niña, tengo cosas de niña, pero dije en mis adentros, soy una mujer. A mis 21 años hube cerrado otra etapa más de las que hoy son recuerdo. De las que hoy me hacen ser quién soy. Y sigo siendo una mujer, que a veces titubea, pero con mis metas, mis valores, mis prioridades, la ayuda de Dios y mi madre, siempre salgo adelante.
He vencido.
Es genial, que genial.
El modo en que Dios y la vida nos enseñan a vivir.
Es genial, que genial.
Aprender de lo que Dios y la vida nos enseñan.